jueves, febrero 22, 2007

La niña todavía tenia la manzana apretada con fuerza en su mano, el viento soplaba desde temprano y peinaba su pelo negro y largo. Ella seguía inmóvil y con cada ola que bañaba sus pies se hundía un poco mas en la arena, ya no tenia hambre, quizás un poco de frió; su piel se erizaba mientras los golpecitos de su pelo adornaban su rostro de niña detenida.
¿Has sentido alguna vez el viento empujándote por la espalda?, la empujaba pero no se movería, era fuerte, y quizás perder la mirada en el mar era un acto cobarde, pero no, en ella esa espera era un poquito mas de fuerza, aun se repetía en su interior el ruido de las piedras cayendo. El viento era su compañero, la ayudaba a no mirar.