domingo, octubre 15, 2006

El dia de los muertos





El día de los muertos En México, todos los años es lo mismo, muchas personas reunidas celebrando y conmemorando. Música festiva, comercio y show por doquier. Es tanta la gente que llega a la fiesta de los muertos, que estaba segura que sería el escondite perfecto. Entre la muchedumbre creí estar mas segura. Cambié el ritmo de mis pasos. Gocé volverme invisible. El sudor de mi cuerpo era la sensación de lo intangible. Justo en el momento que empecé a tranquilizarme, volví a sentir tras de mi a ese descuerado perseguidor, quise gritar y así arrancar a todos aquellos bueyes ciegos que me rodeaban y que nada hacían. Mandarlos lejos en la onda expansiva de mi grito, volar sus cabezas, que una vez en el piso, recogería y ordenaría. Tan lindos y callados, celebraría mi día de los muertos. Otra vez se aproximó a mí. Quise voltear y no pude. Su olor a tabaco me paralizaba, volviendo cada vez más pesado mi cuerpo virgen, que sostenía por el hombro su pipa dorada. Su resplandor crepúsculo anunciaba que había sido la elegida. Sentí su roce intruso por la espalda y tome todas las cabezas que había reunido y se las tiré con fuerza acaso arrancaría su olor a descomposición; seguro llevaba días sin comer y los restos de último placer, los llevaba aun entre los dientes, como único y preciado objeto de su propiedad. Tomó mi mano. Y me pareció una serpiente que aprieta lenta y venenosa. Gritaba a mi oído que yo estaba sola. Todos los sin cabeza se abalanzaron sobre mi y oprimida, ayudaron a ser mordida. Ya no hubo más pasos. Estaba atrapada por la descomposición y rodeada de decapitados.


Retrocedo veinte primaveras... Monologo


Retrocedo veinte primaveras, buscando noches de sueños y pasiones, retrocedo seis millones de estrellas buscando el amor verdadero.... estoy notando la soledad de mi carne y mi rostro camina hacia los surcos del desencanto; ya vendrán los destellos de plata en mi cabellera gastada de tanto esperar en la gran vitrina que se viste de ropajes valóricos de lo moral y la aceptación social.
Retrocedo entre caracolas, aves que no vuelan y desaparecen los espejos de una posible vida prostituida. Retrocedo en mis sueños que no tienen por escenarios los famosos Barrios "Rouge"... vuelvo a Paris, calles con adoquines, un frió acogedor...Estoy sentada en un cafetín esperando ver pasar la vida.. Espero un Jean Pierre o aun Antoine... cualquiera es él. y empezamos hablar con la mirada.. Ofendo a Sartre, defiendo a Víctor Hugo en su fértil y complicada vida; discusiones que no llevan a nada pero estoy viva!! estoy existiendo! hablo de mi tortura... cuento de mi vez amarga. No recuerdo rostros de hombres determinados. ¡sus rostros no están como Yo mujer imperfecta nunca estuve para ellos.. ¿Seré Isidora Duncan o el gorrión de Paris?? cualquiera de ellas ¡menos la mujer ultrajada que los hombres escondieron en sus biombos mentales...! Siento ruedas de carros que se aproximan...me imagino que por fin él, me llevará a Touloosse... No.. no retrocedo más. Estoy aquí esperando que llegue la noche para vender un mundo mágico de falsedades. Yo; simple mujer en el mercado de las sensaciones. He soñado, por fin!!